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¿Por qué Ciudades Sin Miedo?

La pandemia profundizó los procesos de precarización y concentración, haciendo a los ricos más ricos, a los pobres más pobres. El futuro se volvió más incierto e inseguro para la mayoría. En este estado de “puro presente”, de sálvese quien pueda, de supervivencia del día a día, el miedo se apodera de cada vez más ámbitos de la vida. Miedo a perder el trabajo, a no poder pagar el alquiler o darle de comer a nuestras familias. Miedo a lo que les espera a nuestros hijos e hijas en sus vidas y miedo a lo que nos espera a la vuelta de la esquina. Miedo a perder incluso la vida en cualquier calle, en cualquier circunstancia. 

Frente a esta situación las respuestas que el sistema ofrece refuerzan cada vez más las salidas individualistas, basadas en la desconfianza y el temor al otro. Crecen el racismo, la xenofobia, la violencia y los autoritarismos en el mundo entero. 

El desafío que nos proponemos es que Rosario se convierta, durante tres días, en un gran laboratorio a cielo abierto que aloje experiencias de todo el mundo que vienen buscando soluciones reales y concretas a los grandes problemas de nuestro tiempo. Con talleres, charlas, asambleas, encuentros y visitas territoriales que puedan sintetizar, al final de las jornadas, un manifiesto de las Ciudades Sin Miedo 2022. Una guía para la acción, para darnos fuerza, para articular todas las prácticas desde abajo en un proyecto global de futuro.

Estamos en tiempos extraordinarios y paradójicos. El neoliberalismo sabe que no puede ofrecer un proyecto para el porvenir, por eso preparó a la ultraderecha como “la máquina de guerra para cuando las cosas fallen”, y esa máquina ya está andando. Los discursos de odio y las soluciones simplistas y violentas avanzan en el mundo apoyados en la frustración que generan, en las mayorías, los problemas que nuestras democracias disminuidas y de baja intensidad no lograron resolver, y lo hacen utilizando los silencios y los debates que la política no se anima a encarar.

En las Ciudades Sin Miedo están las razones para la esperanza, en todas las personas que a pesar de todo no se rinden e inventan nuevos caminos. Ciudades sin miedo es al mismo tiempo una estrategia de futuro y de presente. Una forma de proponer un horizonte por el cual valga la pena caminar, mientras materializamos aquí y ahora la sociedad que queremos. Es también una estrategia para frenar a la ultraderecha que amenaza a la democracia, pero no llamando a conservar lo que tenemos, que es demasiado poco, sino yendo por lo que todavía falta, construyendo un proyecto mejor. Se trata de reinventar la democracia desde donde la democracia nació, desde la ciudad. Es desde lo próximo, lo cercano, lo real y lo concreto, desde donde podemos construir una nueva cultura política, una nueva forma de hacer las cosas, un nuevo modo de gobernar. Porque la manera en que todo esto se hacía antes es la que nos trajo hasta acá.