Ir al contenido

¿Cuál es el objetivo en este contexto?

El desafío que nos proponemos es que Rosario se convierta, durante tres días, en un gran laboratorio a cielo abierto que aloje experiencias de todo el mundo que vienen buscando soluciones reales y concretas a los grandes problemas de nuestro tiempo. Con talleres, charlas, asambleas, encuentros y visitas territoriales que puedan sintetizar, al final de las jornadas, un manifiesto de las Ciudades Sin Miedo 2022. Una guía para la acción, para darnos fuerza, para articular todas las prácticas desde abajo en un proyecto global de futuro.

Estamos en tiempos extraordinarios y paradójicos. El neoliberalismo sabe que no puede ofrecer un proyecto para el porvenir, por eso preparó a la ultraderecha como “la máquina de guerra para cuando las cosas fallen”, y esa máquina ya está andando. Los discursos de odio y las soluciones simplistas y violentas avanzan en el mundo apoyados en la frustración que generan, en las mayorías, los problemas que nuestras democracias disminuidas y de baja intensidad no lograron resolver, y lo hacen utilizando los silencios y los debates que la política no se anima a encarar.

En las Ciudades Sin Miedo están las razones para la esperanza, en todas las personas que a pesar de todo no se rinden e inventan nuevos caminos. Ciudades sin miedo es al mismo tiempo una estrategia de futuro y de presente. Una forma de proponer un horizonte por el cual valga la pena caminar, mientras materializamos aquí y ahora la sociedad que queremos. Es también una estrategia para frenar a la ultraderecha que amenaza a la democracia, pero no llamando a conservar lo que tenemos, que es demasiado poco, sino yendo por lo que todavía falta, construyendo un proyecto mejor. Se trata de reinventar la democracia desde donde la democracia nació, desde la ciudad. Es desde lo próximo, lo cercano, lo real y lo concreto, desde donde podemos construir una nueva cultura política, una nueva forma de hacer las cosas, un nuevo modo de gobernar. Porque la manera en que todo esto se hacía antes es la que nos trajo hasta acá.

Hay que inventar nuevas formas, con nuevos protagonismos, con los movimientos sociales, con los ambientalismos y los feminismos, con quienes lo intentaron antes y no pudieron, con las personas de a pie, con la gente común. Menos palacio y más territorio para tener futuro. Menos fronteras que nos separen y más planeta que nos una. Porque nos quieren en soledad, pero nos tendrán en común.